Unicornio guerrillero

“Hoy también puedes mejorarme

ayudarme a servir en esta larga y dura lucha del pueblo…

Y sigues siendo bella compañera poesía

entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol

entre mis manos o sobre mi espalda”

RD – A la poesía

 

Él es el unicornio

Acompañado de Silvio, intentaba redactar un escrito para la universidad, fue ahí cuando encontré extrañamente a Roque. Me había despistado por la tarea inicial, interesado por precisar cuál fue el motivo de la composición de “Unicornio”. Revisé la letra de la canción intentando generar hipótesis sobre una amor desgajado, un hijo perdido… “con su cuerno de añil pescaba una canción, saberla compartir era su vocación…” esto me hacía ruido respecto de las hipótesis que pude haber formulado. Así que me lancé a la búsqueda de alguna respuesta que satisfaga mis dudas. Encontré razones interesantes, como que Silvio la había escrito por la pérdida de su bolígrafo “azul”, el cuerno de añil, por ejemplo, era la tapa de la herramienta. Pero encontré una causa más interesante: Silvio había escrito la canción en homenaje a un tal Roque Dalton, poeta salvadoreño ¿Quién era ése sujeto, por el que nada más y nada menos que Silvio habría compuesto una canción tan simbólica para el movimiento de la nueva trova cubana en su honor? Aún con dudas sobre la causa que habría motivado “Unicornio”, recurrí a la poesía de Dalton, sin embargo encontrarse con su producción me fue bastante difícil, pero hallé algunas piezas significativas. El poema que me atrapó fue “Canto a nuestra posición” (a Otto Rene Castillo)… ¡Caramba! Daba una respuesta convincente a esa dicotómica, ambigua y compleja discusión sobre el compromiso político de las y los intelectuales: “Los poetas de hoy estamos en el lugar exacto… estamos en el lugar en que los pozos más negros sumergen al hombre… estamos con el pueblo, porque antes, muchísimo antes que cotorros alimentados somos pueblo”. Además en el citado poema, Roque extiende su aguda crítica para sacudir a las y los poetas que se olvidaron de las desgracias de la humanidad: “Hay poetas que os olvidasteis del hombre…de las represiones asesinantes contra el que pide pan para que no se le mueran de tedio lo dientes en la boca… ¡hay poetas como me duelen vuestras estaturas inútiles!”.

Luego de varias lecturas de poemas que fui recopilando descubrí a un universal latinoamericano. Universal, no desde esa visión hegemónica del arte de creer que algo es universal por su perpetuidad o por la supuesta originalidad. Sino universal, en tanto supone un tratamiento literario de los problemas sociales que viven las diferentes sociedades en el mundo, y cualidad interesante, desde un método filosófico evidente: La dialéctica marxista. Es por ello, que mas allá del sentido político que atraviesa su obra, ésta es rica por movilizar un método en función de aquello y desde ésta postura generar rupturas en dos niveles mediados por la Lucha de Clases. Uno eminentemente literario y otro estrictamente práxico. Ustedes sabrán reconocer que di por válida la razón sobre que el “unicornio azul” es Roque Dalton.

Elementos característicos de la poesía daltónica

Roque no debería ser visto como un poeta que creía en la revolución. Sino como un revolucionario procurando que la poesía trascienda su forma de “fin” para convertirse en “medio”. Es así que su arte poética se constituye en una arma que al accionarla arroja municiones que se bifurcan en dos sentidos, uno que hiere a la poesía misma, es decir actúa en el campo abstracto. Y otro en que la poesía se torna una amenaza real para lo instituido desde el poder y que aporta a la liberación, es decir actúa en un campo concreto. Por eso Roque dice “¿Para qué debe servir la poesía revolucionaria? ¿Para hacer poetas o para hacer la revolución?”. Es evidente que Roque entendía que la tarea no era producir poesía por sí, sino que a través de ella se podía levantar una batalla que aporte a la tarea revolucionaria. Pues al reflexionar sobre la realidad la propia poesía se transforma convirtiéndose en un elemento subversivo, irreverente, contradictorio es ahí donde se denota la característica dialéctica, pero además en el tratamiento de diversas temáticas con consciencia histórica y de clase. Por ejemplo en el poema “Sobre modernas ciencias aplicadas” donde Roque ya hace notorio el tema de la reducción postmoderna del tema ambiental a un simple estado de razones técnicas y emociones ecológicas, que desprecian el fondo capitalista que las genera. El poema “Para un mejor amor” tiene la misma suerte, en éste aborda el tema del feminismo desde una postura claramente marxista. Entre varios ejemplos que se puede citar en cuanto a la raíz de clase que tiene la producción de Dalton, destacan también los que tiene un viso religioso, entre otros: “Variaciones sobre una frase de Cristo” o “Atalaya”, este último se configura como un interesante crítica al discurso institucional de la iglesia: “Una religión que te dice que sólo hay que mirar hacia arriba… es la mejor garantía para que tropieces a cada paso y te rompas los dientes y el alma contra las piedras rotundamente terrenales”. El tema religioso aparece reiteradamente en la obra de Dalton, para imbuir de reflexiones el campo social y político, por ejemplo cuando se refiere a “La gran Burguesía”: “Los que han comprendido que Cristo si se mira bien las cosas fue realmente el anticristo (por todo eso de amaos los unos a los otros sin distinguir entre pelaos y gente decente…)”. En Dalton también se rescata su franca pero certera capacidad autocrítica, por ejemplo las que levanta hacia el dogmatismo y el sectarismo de su Partido Comunista, un ejemplo paradigmático es “Lógica Revi”: “Una crítica a la Unión Soviética sólo la puede hacer un antisoviético. Una crítica a China sólo la puede hacer un antichino. Una crítica al Partido Comunista Salvadoreño sólo la puede hacer un agente de la CIA. Una autocrítica equivale al suicidio”. Es también aquí donde se distingue la dialéctica en Roque, en la exposición de lo complejo a través de lo sencillo. “Revisionismo”: “No siempre. Porque, por ejemplo, en Macao, el opio es el opio del pueblo”. Finalmente hay poemas donde se nota con claridad la intención de Roque por constituir al lector en un sujeto activo no puramente espectador, sino que trascienda el papel reflexivo, es decir que construya y resuelva. Por ejemplo en los poemas “Taberna”; “Alguien levanta la mano”; “Otro que levanta la mano” donde construye personajes que opinaban contradictoriamente entre sí o contra la supuesta opinión del propio autor, y es aquí donde el lector se transforma en personaje para resolver esas contradicciones problemáticas.

Otto y Roque: Amor y patria

Dentro de las grandes contribuciones de Roque a la intelectualidad revolucionaria, está el hecho de haberse preocupado en recuperar y difundir el legado poético y militante de Otto Rene Castillo. Poeta guatemalteco, revolucionario y guerrillero también, que tras haber sido capturado y torturado fue quemado por las fuerzas gubernamentales, muriendo el 13 de Marzo de 1967. La similitud poética de Otto y Roque, entre varias otras cuestiones, se nota en la forma de darle tratamiento al tema del amor. Éste se presenta en su forma de pueblo, no es entonces una poesía de canto, una poesía a la mujer amada, sino a la compañera, a la camarada, de ahí que el amor tenga un ritmo popular. En ese sentido el amor se despoja de su noción de pareja, amor pasional, para aclarar su horizonte popular. El vínculo amoroso pasional no es la razón fundamental, sino que es una célula de un cuerpo revolucionario que busca aportar a la liberación común, si no lo hace simplemente no es amor. Por otro lado ambas producciones, la de Otto y la de Roque se hayan nutridas de un sentimiento patriótico. Ejemplo del amor y de la patria, tenemos en Otto “Respuesta”: “Si me preguntaras qué es lo que más quiero sobre la anchura de la tierra, yo te contestaría: a tí, amor mío, y a la gente sencilla de mi pueblo”. Mientras que en Roque “Tercer poema de amor”: “A quienes te digan que nuestro amor es extraordinario porque ha nacido de circunstancias extraordinarias diles que precisamente luchamos para que un amor como el nuestro (amor entre compañeros de combate) llegue a ser en El Salvador el amor más común y corriente, casi el único”. Por otro lado, es necesario exponer que el sentimiento patriótico de Roque es similar al de José Martí: Patria es humanidad. En el poema “Patria” esto se ve con claridad: “En las sociedades dividas en clases… la patria es para los explotadores el lugar donde ejercen principalmente su explotación y para los explotados el lugar donde los explotan… Los trabajadores y los pobres solo tienen un medio para tener patria: hacer la revolución”. Y es el amor entonces, en su sentido amplio que se muestra transversal en su poesía, pues Roque ama y ama mucho, ama a la humanidad. “Poema de Amor”: “Los guanacos hijos de puta… los más tristes del mundo, mis compatriotas, mis hermanos”.

Un guerrillero de la poesía

Jorge Enrique Adoum refriéndose a la obra histórica ecuatoriana “Los que se van”, habría dicho que es una obra “terrorista”, por el estruendo que supuso en el campo literario, al convertir al empobrecido/a ecuatoriano/a en personaje y de ponerlos a hablar con sus lenguaje y expresiones características, y catalizar con ello su realidad. Las obras rupturistas quizá deban considerarse como actos terroristas por la explosión sobre la estética y las susceptibilidades de las y los artistas que son afectados por la impacto. Sin embargo, prefiero decir que Roque es un guerrillero de vanguardia en el campo de la poesía, dispuesto por un lado a la resistencia, y por otro lado pasando continuamente a la ofensiva.

Nicanor Parra dice en su poema Manifiesto: “Para nuestros mayores La poesía fue un objeto de lujo Pero para nosotros Es un artículo de primera necesidad: No podemos vivir sin poesía”. La poesía es un objeto de primera necesidad porque está hecha de un elemento común, está hecha de palabras y son éstas la arcilla, el ladrillo del poeta. ¿Si las palabras son de dominio común, cómo la poesía estaría secuestrada entre los intelectuales? Esa la primera ofensiva de algunos poetas latinoamericanos: ponerla a disposición de quienes les pertenece. Esto pasa por desmontarse de ese lugar de “genios” y ubicarse en el terreno de sujetos del pueblo. Respecto de esto en una entrevista realizada por Marío Benedetti en Febrero de 1969 en La Habana, Roque expone que “El pueblo, en definitiva es el destinatario último y el productor primario de toda la materia prima cultural, en cuya elaboración no somos sino intermediarios”. Uno de sus poemas más reconocidos (“Como Tú”) lo acentúa: “Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos”.

Dalton gana el premio “Casa de las Américas” en 1969, por su poemario –quizá más– reconocido “Taberna y otros lugares”. Sin embargo para ese momento ya tenía una amplia gama de poesía, ensayos pero fundamentalmente un tradición de lucha política en el Salvador. En donde estuvo preso por varias ocasiones incluso con pena de muerte, pero que evitó por diversas suertes y fugas. Más allá de librarse de los barrotes reales, Roque a través de sus quizá “metáforas ganzúas” como ha dicho Benedetti, logró liberarse de la prisión simbólica que supone la intelectualidad burguesa, esa intelectualidad que mira por debajo del hombro la lucha por la liberación, y toda la complejidad y sufrimientos que esto significa, de los pueblos del mundo. Las reflexiones vertidas en un “olmo poético” como él mismo denominó su libro “Un libro rojo para Lenin” (Un libro dedicado a Fidel Castro “primer leninista latinoamericano”) expresa una cita de Lenin: “Ay, ay, perecerá usted si no se escapa de ese ambiente de intelectuales burgueses! ¡le deseo de todo corazón que escape lo antes posible”, siendo la ironía y la auto-crítica sustancias primigenias de la poesía de Roque, se ve aquí un título audaz: “Lenin me dejó un consejo con Marximo Gorki”.

Resistir a la tradición poética burguesa significaba generar nuevas formas y nuevos métodos de relación con los procesos revolucionarios. Así es que se presenta una segunda ofensiva: Está dada por empujar al campo de discusión el tema del compromiso revolucionario del intelectual, así también limpiarlo de ciertos reduccionismos como por ejemplo el dogmatismo que significó la imposición de géneros por la institucionalidad de la lucha revolucionaria. En cuanto a esto lo que aporta la entrevista de Benedetti es muy valiosa, en ese sentido Roque dice: “La literatura entre otras funciones, cumple la de ampliar los horizontes del hombre. En la medida que el pueblo puede captar los significados, últimos o inmediatos, de una gran literatura de ficción, estará más cerca de nuestra lucha, y más todavía si es capaz de analizar la enajenación que el enemigo impone. Por eso no vemos razones para plantear la obligación de que el escritor militante se reduzca genéricamente o temáticamente a una línea muy estrecha”.

Un revolucionario íntegro

Una posible tercera ofensiva está dada producto de la tensión entre el papel concreto del intelectual en la tarea revolucionaria. El intelectual tiene un papel de acompañante del proceso a través de la producción puramente intelectual y reflexiva, o debe sumergirse directamente en el proceso a través de militancia orgánica y tareas concretas. Joaquín Gallegos Lara en una carta a Jorge Hugo Rengel, expone esta dicotomía y manifiesta su posición: “Estoy de acuerdo en que solo las masas pueden salvar la cultura y en que es preciso ir con ellas –por mi parte voy con ellas no solo por esto sino, en primer lugar, como trabajador y como hombre –. El motivo de mi divergencia es cómo se va con ellas”. Al igual que Gallegos Lara, Roque asume una militancia política desde muy temprano, no como poeta sino como hombre, viaja por varios países con la misma interesa, por eso no se sitúa como un intelectual que acompaña y dirige a las masas, sino como uno que forma parte de las mismas y lucha con ellas, por que las armas abstractas de la poesía no le son suficientes, él sabe perfectamente que tienen un límite. Es sobre este punto en que la poesía adquiere características más amplias, la poesía entonces no solo son las palabras sino la acción y consecuentemente su producto: La revolución.

Se podría decir que Pablo Milanés en la canción dedicada al “Che” Guevara “si el poeta eres tú” hace notable ésta postura: “Qué puedo yo cantarte Comandante si el poeta eres tú”. Por lo tanto la acción revolucionaria como acción poética. Es quizá por ello que casi al final de su vida Roque lo expone de la siguiente manera: “Poesía perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras” (Arte poética 1974). Así mismo: “Lenin fue un poeta hermano, un poeta” (Concurso en el tercer mundo).

En medio de un Salvador agitado por conflictos armados desde los años 70s. Roque se decide a participar como guerrillero dentro del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Él no era ningún improvisado, pues tenía toda una formación militar desde hace varios años para ese efecto, preparación principalmente hecha en Cuba. En una publicación realizada en 2013 denominada “Clases de literatura” por Julio Cortázar, dadas en Berkeley en 1980, el Cronopio Mayor tras dar lectura al cuento “Apocalipsis de Solentiname”, se refiere a Roque, y en un relato de una graciosa anécdota producida en una reunión con Fidel, comenta: “Roque Dalton, flaco, muy flaco y no muy alto, al lado de Fidel, nada flaco y muy alto, discutiendo empecinadamente la manera de utilizar un cierto tipo de arma de la que no me enteré demasiado, un cierto tipo de fusil; cada uno de los dos tratando de convencer al otro de que tenía razón con toda clase de argumentos y además con demostraciones físicas: tirándose al suelo, levantándose y haciendo toda clase de demostraciones bélicas que nos dejaban bastante estupefactos”.

Así como preparación militar, Roque tenía una amplia formación marxista – leninista, es decir no era ningún muchacho aventurero, era un revolucionario íntegro. Me parece que el argumento de su formación política está sólidamente expuesto en “Un libro rojo para Lenin”. Él era un leninista a pleno, sabía porque iba a lucha armada, porque había razones concretas para hacerlo. No era ningún maoista (“No: yo no estoy con los chinos. Meter la podadora en el jardín de las flores abiertas no va conmigo”) menos un trotskista (“Lenin salvó al bolchevismo del trostkismo”) tampoco era un stalinista (“Lenin fue la primera víctima importante de Stalin”). Roque era un marxista leninista puro.

Como diría el mismo Cortázar: “Sus análisis son siempre apasionados pero al mismo tiempo lúcidos, sus rechazos y sus discrepancias están siempre históricamente bien fundados. No era hombre de panfletos, era hombre de pensamiento y por detrás y por delante y por encima de todo eso había siempre el gran poeta, el hombre que ha dejado algunos de los poemas más hermosos que yo conozco en estos últimos veinte años”.

A pesar de eso, fue tontamente asesinado por sus propios compañeros el 10 de Mayo de 1975. Nicanor decía “REVOLUCIÓN REVOLUCIÓN cuántas contrarrevoluciones se cometen en tu nombre” ¡qué contrarevolución cometieron los asesinos de Dalton! Ellos deben estar atormentados por la poesía, por el sol en su calidad de aspirina, la palabra “Dalton” y “Roque” debe provocarles visiones espantosas en las noches, deben ser incapaces de mirarse las manos en cada 10 de mayo. Qué prisión aterradora les legó su sectarismo y horrenda estupidez. Serán sus hijos los que llorando en los rincones, presionarán terca y desesperadamente el botón del proyector de Solentiname a fin de detener la muerte de Roque Dalton, para que no les pese tanto la sangre.

Mientras que nosotros, hoy cuando recordamos que ha muerto, faltamos a su pedido. Dejamos de decir sílabas extrañas, pronunciamos y escribimos sus once letras, porque es preciso en nuestramérica, a 40 años de su asesinato y a 80 de su nacimiento, recuperarlo como un referente no sólo poético, sino fundamentalmente como un ejemplo revolucionario.

Nota final:

El presente no es una pretensión de ensayo biográfico ni mucho menos una crítica literaria, es un intento de crítica política a la obra desarrollada por Roque Dalton. Su producción aún se halla en una fase de difusión y mucha de su creación aún está limitada por el acceso, condición necesaria para abordar dialécticamente el tema en mención es por ello, como distinguirá el/la lector/a, son muchos aspectos los que quedan por fuera. Razón por la cual como diría el mismo Roque, el presente texto es “inconcluso mientras viva el autor”.


 

Referencias

Adoum, Jorge (2004). Estudio Introductorio. Los que se van. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Benedetti, Mario (1981). Poetas comunicantes. México: Marcha.

Cortázar, Julio (2014). Clases de literatura. Berkeley 1980. Buenos Aires: Alfaguara.

Dalton, Roque (2007). Taberna y otros lugares. México: Ocean Sur.

Dalton, Roque (2009). Historias y por más de una lucha de clases. México: Ocean Sur.

Dalton, Roque (2010). Un libro rojo para Lenin. México: Ocean Sur

Gallegos, Joaquín (2013). El partido comunista y los intelectuales. En M. c. decentralizados, El pensamiento de izquierda comunista (1928-1961) (págs. 139-144). Quito: Ministerio coordinador de la política y gobiernos autónomos decentralizados.

 

 

 

 

 

 

 

 

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