Suárez, Neymar, Messi y la sonrisa del Barça. La felicidad en un instante…

¿Cómo entender al Río de la Plata sin el fútbol y al fútbol sin el Río de la Plata?
¿Cómo entender al Uruguay sin el fútbol y sin el Río de la Plata? Al Salto oriental, sin el Río de los Pájaros Pintados, sin Pedro Rocha, Luisito Suarez o Cavanni. A los pájaros del rio sin Horacio Quiroga o Marosa Di Giorgio.
¿Cómo entender a la Argentina sin Evita, sin Borges, sin Maradona y sin el futbol? Al futbol sin Argentina. A la Argentina sin Rosario. A Rosario sin Fontanarrosa, Fito Páez o Lionel Messi.
¿Cómo entender a Brasil sin Jorge Amado, Caetano, Chico Buarque, Gil, a torcida do Flamengo o el Santos de Pelé y de Neymar?
¿Cómo entender a Catalunya sin el futbol y sin el Mediterráneo? Al futbol sin Barcelona y sin Mediterráneo. Al Mediterráneo sin futbol, sin Serrat, Mercé Rodoreda y Vázquez Montalbán.
El Uruguay no sería el Uruguay sin el Estadio Centenario, sin el candombe, sin Onetti, Benedetti y Galeano. Argentina no sería igual sin las Madres y Abuelas, sin la Plaza de Mayo y sin el gol de Maradona a los ingleses. Brasil dejaría de ser tan mágico sin el Carnaval, sin el Pelourinho y las pernas tortas de Mané Garrincha. Catalunya no sería la misma comunidad sin sus luchas, sin los libros libres y el Barça. El museo del club es un homenaje a la memoria. ¿Al futbol? Claro. Uno al recorrerlo se deleita recordando nombres, momentos, jugadas campeonatos, trofeos, pero no es solo eso, un contexto hace que este club no sea solo futbol. Y ahí está la memoria de un Barcelona símbolo opuesto a la dictadura franquista.
Los países, las comunidades, las ciudades se construyen con símbolos que serán parte de la identidad con el caminar del tiempo. En el imaginario de las personas se asumen esos símbolos, se asumen esas historias que se van contando de unos a otros, y a veces todo eso tiene mucho de mito, de magia, mucho se imaginación. La imaginación que tenía Gaudí o Torres García.
El futbol es creatividad, arte, literatura y también imaginación. Es magia, vida, memoria, felicidad y tristeza. Es la imaginación de Suarez contra PSG, el túnel, el dribling y la pelota colocada en el ángulo. Es la creatividad de Neymar cuando gira y se saca a dos de encima. Es el arte en el dribling, al amague y los pases de Messi que, como decía Eduardo, tiene una pelota en el pie.
Yo diría que los tres tienen una pelota en el corazón. Que es como decir una sonrisa en el corazón. ¿Qué es la pelota, sino una sonrisa que surge espontanea después de un gol o una gran jugada? Y al fin de cuentas, la pelota y el corazón son parte de la sonrisa colectiva en las tribunas del Camp Nou, en Barcelona, en el Mediterráneo, en el Rio de la Plata, en el puerto de Santos… Es la felicidad colectiva, que dura siempre un instante, nunca más que eso, nunca menos.
Esta delantera del Barça ya regaló muchos instantes de felicidad, y quedará en la historia del fútbol no solo por lo que hace en el campo, sino porque la integran un uruguayo, un argentino y un brasileño…  ¿Qué mayor imaginación que reunir en una delantera casi mágica, a tres países que viven al futbol como parte fundamental de la vida?

No sé si este equipo del Barcelona es el mejor del mundo, no sé si es el mejor que he visto, no sé si el recuerdo perpetuará su fútbol. Pero si sé, que por un instante en un campo de futbol, hay un equipo de magos que sacan la felicidad de la galera, o sea de la pelota, o sea del corazón, y la regalan a la gente. No importa lo que dure, solo importa ese instante que, al fin de cuentas, quedará en la memoria no solo del Barça sino de tres países unidos por una sonrisa…  La felicidad es un instante que, parafraseando a Vinicius de Moraes, puede ser eterna mientras dure…

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