Reacciones cautelosas a decisión sobre archivos de Colonia Dignidad

Víctimas de la secta alemana Colonia Dignidad en Chile y activistas de derechos humanos reaccionaron hoy de forma reservada a una iniciativa del ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, para aclarar el papel de la diplomacia nacional en ese escándalo.

A pesar de que varios expertos saludaron la nueva política del ministerio alemán, cuestionaron la eficacia de las medidas.

Steinmeier anunció en la noche del martes que facilitará el acceso a los archivos del ministerio para apoyar la investigación del papel de la diplomacia de la República Federal de Alemania en los crímenes cometidos en la Colonia.

Normalmente, el plazo de suspensión para documentos en el archivo político de la cita dependencia es de 30 años, explicó Steinmeier, quién pertenece al Partido Socialdemócrata de Alemania.

“Sin embargo, yo he decidido recortar este plazo en 10 años para que los investigadores tengan acceso a estas informaciones”, declaró ante el aplauso de alrededor de 400 invitados.

Moderadamente optimista se mostró el abogado alemán-chileno Winfried Hempel, quién vivió en el enclave alemán durante varios años.

“Con el discurso de Steinmeier se ha abierto una pequeña ventana, pero nosotros tenemos que convertirla en una puerta grande”, dijo.

No obstante, Hempel explicó que también los documentos desclasificados están fuera del plazo prescriptivo de 20 años.

Una postura más crítica tenía el jurista germano y activista de derechos humanos Wolfgang Kaleck, quien afirmó que “esta iniciativa viene muy tarde y no tienen un alcance suficiente”.

Por su parte, el investigador alemán Jan Stehle destacó la extensión del material en los archivos del ministerio de Relaciones Exteriores.

“Estamos hablando de por lo menos 400 archivadores con documentos históricos”, dijo. “No sé quién debe analizar todo este material”, apuntó.

A pesar de estas voces reservadas, victimas de la Colonia Dignidad y activistas se mostraron aliviados después del discurso de Steinmeier, pues por primera vez, un alto funcionario alemán reconoció las injusticias cometidas por diplomáticos de este país.

La Colonia Dignidad fue un enclave de una secta alemana bajo el régimen totalitario del exnazi y pederasta germano Paul Schaefer, quien mantenía contactos con exnazis, incluso criminales de guerra de alto rango.

Después del golpe de Estado de 1973 en Chile, la Colonia Dignidad se convirtió en un centro de tortura y exterminio, donde un número desconocido de miembros de la resistencia fueron asesinados.

A pesar de testimonios sobre lo que ocurría en la Colonia, la embajada de la República Federal de Alemania mantuvo durante largos años contactos estrechos con Schaefer.

Fuente: Prensa Latina

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