El trabajo y la “Sociedad del Conocimiento”

Por Daniel Vizuete

Siguiendo la noción de que a cada periodo histórico de la humanidad le correspondieron un orden socio-político y un modo-de-producción característico podríamos ensayar características y definiciones sobre ¿Qué significó “el trabajo” en el feudalismo? O quizás ¿Qué nociones de clase tenían los esclavos? Sin duda cuestiones apasionantes. Debatirlas, más allá de lo académico, constituye un ejercicio pedagógico -urgente- a llevar adelante por parte de los actores políticos que buscan/buscamos transformaciones sociales. Para “politizar” es necesario contextualizar: entender los periodos históricos más allá de héroes e hitos y buscar entender cómo se decodificaba el mundo en cada particular contexto. ¡Hay que profundizar las condiciones organizativas y económicas de la denominada Sociedad del Conocimiento! [1]

Cabe entonces plantear una pregunta que lleve a la reflexión: ¿Fue el capitalismo del siglo XVI en Inglaterra igual al del siglo XIX en Japón o al del siglo XXI en los países de MERCOSUR? Muchas acotaciones y una respuesta evidente: no. Entonces, ¿fue “el trabajo” del siglo XVI el mismo que en el siglo XIX en Japón? ¿El trabajo en siglo XXI en los países de MERCOSUR estaba organizado de la misma manera que en la Inglaterra del siglo XVI? Tampoco: el capitalismo muta, sus condiciones cambian, sus actores se modifican. No perder de vista que hay elementos/condiciones que persisten y por eso se sigue existiendo el Capitalismo.

Al pensar “las contradicciones internas del capitalismo” [2] -señaladas por Marx y acotadas por Harvey [3]- los actores políticos entienden a estas como oportunidades para transformar el sistema o como mecanismos para recomponerlo, según sean sus intereses. Estas contradicciones son las que generan tensiones y disputas en diversas esferas sociales. Sin embargo, percibo que tanto en dimensiones individuales como colectivas, al hablar del trabajo, se habla de este en términos pasados, con contextos diferentes.

En ese sentido, la tesis del Capitalismo Cognitivo [4], hace esfuerzos por delinear más precisamente como funciona el capitalismo en un contexto diferente: la vigencia de relaciones de poder postnacionales, la sustitución de la fábrica por instituciones de educación, la transición de la organización fordista [5] a la implementación del taylorismo [6], altos grados de especialización de las fuerzas productivas, conectividad e infraestructura, apertura de nuevos mercados y nodos, recesiones económicas sucesivas y la ruptura del consenso neoliberal en la economía mundial. Siguiendo a Negri [7], los teóricos del Capitalismo Cognitivo se apalancan en la noción de “multitud” para englobar a la pluralidad de individualidades y colectividades que conviven con características comunes y con diferencias notorias pero que conviven con ciertas relaciones de poder, procesos e identidades que fundamentalmente se articulan a través del trabajo.

Las condiciones ya no son las del siglo XVI o las del siglo XIX: podemos señalar que la configuración de las fuerzas productivas y -en especial- la hiper-especialización del trabajo ha modificado patrones y características de las sociedades. Es más, existe –en varias dimensiones- una sociedad global donde los consumidores también producen, (Pro-sumidores), el consumo no es solo económico (también cultural), la violencia no es solo coercitiva (también es simbólica), los grandes concentradores de la riqueza ya no son los terratenientes, banqueros o estados, sino los llamados GAFA (Google, Apple, Facebook & Amazon) [8].

Precisamente, con los GAFA se puede esclarecer las lógicas de producción actuales: hemos pasado de la producción de bienes físicos en la fábrica y la acumulación de plusvalía generada por fuerza productiva de las y los trabajadores mediante la propiedad privada consagrada en el derecho tradicional (contrato), a la producción-y-reproducción de bienes inmateriales en la web y a la acumulación de plusvalía generada por la creatividad, confianza y prestigio de pro-sumidores globales mediante la propiedad privada pero en una dimensión colectiva e inmaterial: Propiedad Intelectual.

La piedra angular de esta configuración es el sistema educativo en general y las universidades en particular. El giro de la calificación de mano de obra a la capacitación de intelecto de obra, abre nuevas disputas en el territorio ideológico y en una dimensión de acción política: ¿Cómo nos educamos? ¿Qué conocimiento nos interesa? ¿Qué contenidos dominan en las mallas de contenidos? ¿Qué relaciones promueven los mercados laborales para cada profesión? De pronto no todos somos proletarios strictu sensu, pero SÍ somos trabajadores del sistema: asalariados, prosumidores globales e hiperconectados virtualmente. Sin embargo, la disputa sigue siendo la misma que en el siglo XVI: Capital vs Trabajo. Cabe innovar, entonces, los términos en los que planteamos nuestras posiciones dialécticas fundamentales (a favor del trabajo por supuesto).

En este primero de mayo, además de recuperar la memoria histórica de diversos hechos acontecidos a lo largo y ancho de la geografía planetaria, intentemos entender como está configurada la economía actual y recordemos que cada que publicamos una foto en Facebook, un video en Youtube o un trino en Twitter estamos “trabajando” para alguien más. Feliz día.

 

[1] Al respecto parto de la definición ensayada por la UNESCO: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/SHS/pdf/171-fulltext171spa.pdf

[2] Como menciona en el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) “en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general.”

[3] David Harvey desarrolla varias hipótesis en su texto “17 contradicciones y el Fin del Capitalismo” En línea en: http://www.cpalsocial.org/documentos/73.pdf

[4] Una de las obras base más estudiadas es “Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva” de varios autores. En línea en: http://e-derecho.cl/downloads/capitalismocognitivo.pdf

[5] Modo de organización fordista: http://es.wikipedia.org/wiki/Fordismo

[6] Taylorismo u organización científica del trabajo: http://eprints.ucm.es/6650/1/9806.pdf

[7] “El concepto de multitud en la filosofía de Negri”. En línea en: http://pensamientopolitico.org/Descargas/RIPP08319339.pdf

[8] “Haciendo negocios en el mundo de los GAFA”. En línea en: http://www.valleysbdc.org/wp-content/uploads/2013/05/Doing-Business-in-a-GAFA-World-Marc-Willson-VSBDC.pdf

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