El exdictador Manuel Antonio Noriega pidió perdón a Panamá

El ex dictador, que ya lleva casi 26 años preso, dijo que “yo cierro el ciclo de la era militar como el último general de ese grupo pidiendo perdón”.

Las razones que habrían llevado a Noriega a pedir perdón

La búsqueda de un beneficio carcelario, como seguir su condena en condición de arresto domiciliario, o incluso la apuesta porque le fuese concedido un indulto, estaría detrás de la declaración donde el ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega (81) pidió perdón por las actuaciones durante los regímenes militares que dirigieron al país centroamericano durante dos décadas, que finalizaron en 1989 con la intervención militar de Estados Unidos, con su derrocamiento y su arresto.

“Le pido perdón a toda persona que sienta ofendida, afectada, perjudicada o humillada por mis acciones o las de mis superiores en el cumplimiento de órdenes o las de mis subalternos en ese mismo estatus”, dijo en una declaración completamente preparada que leyó con voz firme en una televisora local la noche del miércoles.

El ex militar dijo que tomó la decisión de hablar tras analizarlo consigo mismo, su familia y la Iglesia. “Durante estos últimos días he estado conversando conmigo mismo, he estado conversando con mi familia, he estado reflexionando con la Iglesia y considero oportuno bajo mis propias convicciones que contribuya yo a la ciudadanía cerrando el ciclo de la era militar, y lo considero oportuno en estas circunstancias que vive el país”, sostuvo y declaró “yo cierro el ciclo de la era militar como el último general de ese grupo pidiendo perdón”.

Noriega, quien gobernó Panamá como mano de hierro entre 1983 y 1989 pero que antes y durante más de una década estuvo al frente del aparato de inteligencia del país, estaba sentado, con una camisa blanca y lentes, y parecía tener buena salud a diferencia de las imágenes que se conocieron el año pasado donde se le veía caminar con dificultad tras varios problemas de salud.

Durante su gobierno, Noriega reprimió a opositores, cerró medios de comunicación y se le acusa como el responsable del asesinato de varios opositores en los últimos años del régimen militar.

El ex dictador, quien lleva preso casi 26 años (estuvo casi dos décadas encarcelado en Estados Unidos, varios años en Francia y regresó a Panamá en diciembre de 2011 donde ahora purga una condena de 60 años por asesinatos y delitos de lesa humanidad en su país), aún enfrenta varias acusaciones por violaciones a los derechos humanos durante su ejercicio del poder.

Precisamente declaró este miércoles que “he estado en cautiverio por más de 25 años, tiempo que excede las penas que me fueron impuestas en ausencia y sin haber sido interrogado. Los tribunales internacionales indican que esto significa tiempo servido”.

Al ser consultado sobre qué le diría a la familia de uno de los opositores asesinados bajo su régimen -el médico Hugo Spadafora- evitó salirse de los márgenes preestablecidos en su declaración. “Quiero mantener la solemnidad de mis expresiones, de mis meditaciones, de mis asesoramientos espirituales en este marco para que no se salga del propósito por el cual acepté hablar pidiendo perdón”, dijo.

Pese a las solicitudes de sus abogados asegurando que su defendido tiene una salud delicada, la Justicia ha rechazado varias veces conceder a Noriega que cumpla su condena en su casa. Además, sus abogados tratan de evitar que sea procesado por la desaparición y asesinato de otro opositor.

Fuente: La Tercera

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