El camarada Lenin

Por Diego Vintimilla

De la misma forma que una “revolución de octubre” sucedió en noviembre, Lenin nació el 10 de abril, pero también el 22. Y he querido iniciar con esta dificultad que nos presenta la diferencia entre el calendario juliano y el gregoriano, pues talvez así sea la única forma para pensar que la fecha desvanece su contenido si no le damos característica de hecho, de acontecimiento, de realidad, de lo que vale la pena recordar como herramienta para construir nuestra historia.

La cuestión es que Vladimir Ilich Ulianov, allá por 1870 comenzó su camino hacia la transformación en ese/eso, (nótese la diferencia sujeto-objeto) que conocemos como Lenin. Y es que sin duda, Lenin integra esa pequeña lista de personas -en comparación con la población mundial- en las que opera esa binaridad.

Para algunos el sujeto Lenin es el referente de dios y el diablo -aunque él no haya creído en ninguno de los dos-; para otros el objeto Lenin era motivo de estudio, de referencia intelectual, de fetiche de la amenaza comunista para el mundo. Ese/eso Lenin a lo largo de los años ha sido parte del folklor izquierdista, y del terror derechista. Estatuas con su forma se difuminaron en la Europa del este, y también estuvieron, y siguen estando, en los locales de los partidos.

Ese/eso Lenin fue el motivo de las disputas políticas más significativas del “siglo corto” -en palabras de Hobsbawm- la guerra fría, las tensiones chino-soviéticas; la vía efectiva al socialismo, y un largo etc. Ese/eso Lenin reposa bajo el Kremlin, y tal vez ahí podamos comprender de mejor forma la binaridad ese/eso. En ese mausoleo de la Plaza Roja de Moscú ¿está un que ó un quien? En ocasiones parecería que la condición necesaria para merecer constar en la historia, es ingresar en ella en ese doble sentido, como un alguien que ya fue y un algo que es y será.

Ahora bien, ¿cómo habría querido Lenin que le festejen su cumpleaños? Me pregunto esto porque no he encontrado -aún- fotos de una fiesta con Lenin soplando sus velas, no he observado registros gráficos de una reunión de amigos de Lenin, aunque me resulta divertido pensar a Krupskaya, Trostsky, Stalin, Plejanov, Kollontai, Zetkin, las y los miembros de la Internacional posando para una foto en fiesta -en este momento reconozco el efecto selfie del siglo XXI-.

En fin, han pasado los años, 145 desde que nació, y he observado múltiples formas de festejar, conmemorar, recordar, el natalicio de Lenin; editoriales, poemas, actos políticos, ponencias académicas, documentales, reportajes, imágenes conmemorativas para las redes sociales, todas replicando esa binaridad, entre un Lenin bueno o malo; como el que pasó a la historia, el que ya es historia, entre el militante y la pieza de museo.

Así que hoy quiero festejar el nacimiento de Lenin, alegrarme de que haya existido alguien como él y que haya dejado tanto que aprender. Y también quiero festejale -como si su humanidad de ojos alegres aún estuviera- ¡Feliz cumpleaños camarada Lenin!

 

Deja un Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *