1ero de Mayo: La mecanización vs. La conciencia de clase

Por David Añazco

¿Te acordás hermano qué tiempos aquellos
cuando sin cortedades ni temor ni vergüenza
se podía decir impunemente pueblo?
cada uno estaba donde correspondía
los capos allá arriba/ nosotros aquí abajo

Mario Benedetti – Te acordás hermano

 

El Che Guevara durante su discurso pronunciado en 1964 como homenaje a Camilo Cienfuegos (1932 – 1959) advertía una cuestión común: “los actos de recordación… quiérase o no, se convierten en un acto mecánico… El recordarlos año tras año en discursos, va creando esa mecánica de las que les hablaba”.

 

Mecanizados, anualmente somos convocados a las fechas señaladas a ser espectadores recurrentes de actos del recuerdo, mejor dicho a actos que poco a poco van perdiendo sentido para focalizar su importancia sobre la forma en que se desarrollan y sobre las cuestiones coyunturales que engloban. La mecanización de los actos del recuerdo, arrasa con la esencia del acto en sí y nos autoimponemos –en el mejor de los casos– discusiones que nos desplazan de los aspectos neurálgicos que, supuestamente, deberíamos estar discutiendo. Cuando a un niño se le preguntó qué era el día de la independencia, respondía que era un acto que hacían cada año en su escuela. (Carretero, Rosa, & González, 2006). La mecanización desplaza a la esencia y la oportunidad real para la memoria.

En ese desplazamiento nos encontramos, discutiendo con fervor los temas del momento, que dejan radicalmente de ser importantes cuando nos despistan de los temas centrales. No obstante, somos capaces de empujar las discusiones formales hacia los temas centrales en la medida en que cuestionamos dialécticamente las causas que engendran los problemas concretos.

Abundarán en el 1 de Mayo, mecánicamente, los discursos de tarima, las discusiones sobre lxs gobiernos y lxs gobernantes, cuestionamientos y/o aplausos a las políticas públicas… marchas y contra marchas, quejas y redentorismos. Pero el asunto – digámoslo central – está guardado en las cositas prohibidas de decir: La lucha de clases. Discusión que fue arrastrada por el supuesto “fin de la historia”, pero que es necesario en estos tiempos sacarla de patadas a la calle y ponerla a debatir no desde los intelectuales o los intelectualoides, sino desde el pueblo que es quien debe ponerle el ritmo, desde sus miedos, desde sus esperanzas y desesperanzas, desde sus frustraciones y aspiraciones.

En ese sentido, una batalla semántica por los conceptos, es una tarea imprescindible. Esa batalla supondría una especie de terapia colectiva. El filósofo chileno Carlos Pérez Soto (2009) ha señalado el rebasamiento cultural del neoliberalismo, que ha dado lugar a la supresión de ciertos términos que pudieran tener resonancias subversivas. Por ejemplo; “gente”, “ciudadanía”, en lugar de “pueblo”; “empresarios”, en lugar de “burguesía”; “modernidad”, en lugar de “capitalismo”; “idealista”, en lugar de “luchador”; “utópico”, en lugar de “subversivo”, “rebelde”, “revolucionario”. Fíjese por ejemplo en el caso del Ecuador, la promoción y el eco que ha tenido la palabra “emprendedor” (¿Quién es? ¿De dónde surge? ¿A dónde va? ¿A dónde retorna? Son preguntas que nos ayudarán en la terapia).

“¡Pensar de forma emprendedora!”… Deconstruir este discurso supondría el siguiente significado conservador: Es imposible cambiar el mundo. Es imposible cambiar la realidad. Mejorar las condiciones de cada cual es lo que les/nos corresponde… ¡vamos hombre usted puede! ¡vamos mujer usted es capaz! Es decir: pensar desde y para el individuo, pensar en el colectivo implicaría una pérdida de tiempo. Curiosamente ni el mejor de los emprendedores puede disputar con los grandes empresarios ni capitales locales y foráneos. Tal cual el tipo que hace con el mayor del cariño su CD de música, lo vende entre sus amigos, pero que no puede “competir” con las grandes disqueras, ni poner en el “libre mercado” su producción.

Por lo tanto lucha de clases, un concepto reemplazado por un discurso de esfuerzo del individuo. Pero, insisto, la lucha de clases es un concepto que debe sacarse de la cajita, de los salones y de los libros, debe ser una discusión popular. Y nótese que antes he dicho “pueblo”, entendido no como la acumulación de ciudadanos, sino entendido como lxs empobrecidos, lxs oprimidxs… lxs de abajo….es decir, las mayorías populares, frente a las minorías pudientes. Desde la rebeldía, desde la batalla semántica redescubramos el concepto Proletariado vs. Burguesía. Proletariado como aquel que solo tiene su fuerza de trabajo, su cuerpo y su acción. Burgués como aquel que posee los medios de producción, el poder. Un poder que basado en lo económico supera fronteras y normativas, situándose sobre lo cultural en su diversa complejidad. Dos clases en Lucha en el capitalismo. En extremo y por ejemplo, los que producen, venden, consumen la Nutella… frente a los que siembran, cosechan, venden el cacao. Disputar y redescubrir esos conceptos es esencial en momentos en que cierta izquierda promueve un socialismo del siglo XXI, que empieza a ser frenada con el conservadurismo reaccionario de siempre.

Lxs trabajadorxs una clase estructurada por la mayoría, no puede permitirse negarse a sí misma. Fragmentándose, dividiéndose, luchando contra el gobierno o contra los enemigos del gobierno. Luchando únicamente por reivindicaciones del sector. Trabajadores también son las y los desempleados, víctimas de un sistema que les niega la vida y que trasciende los gobiernos y las circunstancias coyunturales. Por eso es necesario recordar que más allá de trabajadores y trabajadoras, de intelectuales/profesionales asalariados somos pueblo. Por eso el día del trabajador es el día del pueblo. Un día en que vale pensar si es posible cambiar la historia… si son los individuos quienes pueden cambiarla, o si es el pueblo organizado quien podrá llevar a efecto tal hazaña.

Pueblo pueblo pueblo, una terapia semántica y colectiva a fin de cambiar la mecanización del recuerdo por una conciencia de clase creadora.

Bibliografía

Carretero, M., Rosa, A., & González, M. (2006). Enseñanza de la historia y memoria colectiva. Buenos Aires: Paidós.

Guevara, H. (1964). Discurso en homenaje al comandante Camilo Cienfuegos. Recuperado el 24 de abril de 2015, de Pañuelos en rebeldía: http://www.panuelosenrebeldia.com.ar/content/view/422/194/

Perez, C. (2009). Sobre antipsiquiatria y antipsicología. Pánico en crisis , 1 (1), 9-33.

 

 

 

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